Preguntas frecuentes sobre el proceso de diseño
Respuestas claras sobre cómo trabajamos, plazos, entregables y el punto de partida de cada proyecto de identidad visual.
Este espacio reúne los casos de estudio del estudio: identidades completas, campañas impresas y exploraciones tipográficas. Cada proyecto documenta el proceso, las decisiones y el resultado aplicado en soportes reales.
Identidad para editorial independiente
Dirección de arte para campaña de moda
Sistema visual para festival cultural
No se trata solo de un logotipo bonito. Un sistema de identidad bien resuelto reduce la fricción en cada punto de contacto: desde la papelería hasta las publicaciones en redes. Estos son los resultados concretos que podés esperar al trabajar con un proceso de diseño estructurado.
Definimos retículas, paletas y tipografías que se aplican igual en una tarjeta, un catálogo o una historia de Instagram. El público reconoce la marca sin necesidad de ver el nombre.
Al fijar criterios visuales antes de producir, evitamos idas y vueltas innecesarias. Cada pieza nueva se resuelve más rápido porque ya existe un marco de decisión.
Diseñamos con una base conceptual sólida, no con tendencias pasajeras. La marca mantiene su carácter aunque cambien los formatos o los canales de comunicación.
Seleccionamos papeles, acabados y técnicas de impresión que aportan textura y presencia. El resultado se siente artesanal, con la precisión de un proceso controlado.
Entregamos guías de uso claras que permiten sumar colaboradores o proveedores sin perder el rumbo visual. La marca puede escalar sin depender de una sola persona.
Proceso integral, metodología estratégica y sensibilidad artesanal para construir marcas memorables.
Cada proyecto se aborda como un sistema completo: investigación, conceptualización, exploración tipográfica y aplicación en soportes reales. El trabajo combina rigor estratégico con una mirada editorial que prioriza la coherencia visual y la durabilidad de la marca.
Respuestas claras sobre cómo trabajamos, plazos, entregables y el punto de partida de cada proyecto de identidad visual.
Todo comienza con una conversación sobre el proyecto, sus objetivos y el contexto de la marca. A partir de ahí armamos un brief conjunto, definimos el alcance y establecemos un cronograma realista. No hay dos procesos iguales, pero siempre partimos de entender qué necesita comunicar la marca y a quién.
Un sistema de identidad integral, que incluya logotipo, paleta cromática, tipografías y aplicaciones básicas, suele llevar entre cuatro y seis semanas. El tiempo depende de la cantidad de soportes a diseñar y de la velocidad de respuesta en cada etapa de revisión. Proyectos más acotados, como un rediseño de logotipo, pueden resolverse en dos o tres semanas.
Depende del alcance acordado, pero lo habitual es: logotipo y sus variantes, paleta cromática con códigos exactos, selección tipográfica, manual de uso básico y archivos finales en formatos vectoriales y para pantalla. Si el proyecto incluye piezas editoriales o campañas, sumamos las maquetaciones correspondientes y las guías de aplicación en cada soporte.
Sí, es nuestro foco principal. Trabajamos con editoriales independientes, espacios culturales, proyectos de moda y marcas que recién empiezan. Entendemos las limitaciones de presupuesto y tiempo de estos proyectos, por eso proponemos sistemas modulares que puedan crecer sin necesidad de rediseñar todo desde cero.
Después de cada etapa de diseño, presentamos las propuestas y recibimos devoluciones por escrito o en una reunión breve. Incluimos dos rondas de ajustes por etapa dentro del presupuesto. Los cambios fuera de ese alcance se cotizan por separado, siempre con transparencia antes de empezar a trabajar en ellos.
Lo ideal es contar con una idea clara del proyecto, ejemplos de referencias visuales que te gusten y, si existe, material previo de la marca. No hace falta tener un brief perfecto; lo armamos juntos en la primera reunión. Cuanto más contexto compartas, más precisa será la propuesta inicial.